
No fue suficiente el ultimo espasmo, y con la pierna estirada, igual que un calambre, dejaba de respirar y pasaba, a lo que dicen "una mejor vida". Es que las ratas mueren rápido si eres certero y el veneno que les imprimes, es efectivo hasta para elefantes. Bastó una palabra, y la rata murió rapidito. No hubo tiempo para confesiones, disculpas o descargos. Simplemente la saqué del laberinto, la miré a los ojos , rojos, inexpresivos, pero rabiosos de su ratedad, y le dije, con una voz con impronta: ya no eres!!! Shazzam!!! Y murió. Nada que hacer, solo ver como se debatía, y alegaba de que su corta y triste vida de rata de laberinto se esfumaba, y que cada suspiro, contenido o no, me decía : ganaste.
Triste pero cierto doctor, las ratas no solo luchan por su ratedad, si no que tambien buscan difundirla, como Cristos en el laberinto, tratan de contagiar su palabra, su evangelio de vida de rata, a otras como ellas, menos iluminadas. Les indican el camino del amor verdadero de una rata, como se debe ser y como no equivocarse en los caminos del laberinto, transmitiendo su verdad profetica de rata, se quedan quietas, sintiendo el poder de la admiración y del alabado queso que a todas las proteja.
Yo las entendía doctor. Usted sabe. Como lo hace usted con nosotros. Las entendía, y las liberaba de su tristeza cuando llegaba otra rata mas gorda, y con muchos laberintos en el cuerpo, y les quitaba el puesto. La luz. Dejaban de brillar, y la sangre en sus ojos se opacaba. Es una mirada triste doctor, muy triste.
Yo las amaba. A las ratas, las admiraba en su inocencia. Veia como el ciclo de sus vidas pasaba. Se reproducían. Multiplicadas, trataban de luchar en contra de los misterios de la vida. Pero bastaba un aliento mio. Una palabra precisa. Y la rata dejaba de vivir. Y toda su fortuna, pasaba a ser un instante entre el laberinto y el tarro de la basura.
Eran ratas doctor. Solo ratas. Como las hojas en el medio del arbol, tratando de buscar el calor del Sol. No tenian idea del triste invierno.
Y de lo cruel que puede ser una escoba.